
Francisco Pacheco nació en Cata, un pueblo costero del estado Aragua. Allí se formó en la fe de músicas y danzas en el repentismo de sirenas y golpes sanjuaneros; en las parrandas, malojeras y aguinaldos decembrinos, en los tonos de oficio de la Semana Santa y en los cantos de fulías de rogativas agrarias.